Autónomos y pequeñas empresas
Revisa contratos de clientes, condiciones de proveedores y NDAs antes de firmar, sin pagar honorarios legales por hora para una primera lectura.
Sube un contrato y detecta las cláusulas de riesgo explicadas en lenguaje sencillo
Sube un contrato, indica de qué lado estás y obtén las cláusulas señaladas con explicaciones en lenguaje sencillo.
Añade el acuerdo en PDF o Word: acuerdos de confidencialidad (NDAs), contratos de servicios, alquileres, contratos laborales o condiciones de proveedores.
Revisa contratos de clientes, condiciones de proveedores y NDAs antes de firmar, sin pagar honorarios legales por hora para una primera lectura.
Clasifica los acuerdos entrantes, compáralos con tu plantilla estándar y envía a los abogados solo los problemas reales.
Comprende a qué te obliga realmente un contrato de alquiler, una carta de oferta o un contrato de servicios antes de firmarlo.
«Soy el contratista» o «Soy el arrendador» cambia qué cláusulas son arriesgadas: la revisión es tan buena como el punto de vista desde el que se hace.
Indica las condiciones que más te importan, como los plazos de pago, la propiedad intelectual, la rescisión o los límites de responsabilidad.
Incluye anexos, apéndices y tu plantilla estándar para poder comprobar las condiciones referenciadas y las diferencias.
Solicita las obligaciones, plazos, fechas de renovación y periodos de preaviso en una sola tabla para un seguimiento sencillo.
Pide una redacción alternativa, por ejemplo «que la indemnización sea mutua» o «limitar la responsabilidad a las tarifas pagadas», no solo una lista de problemas.
Comprueba de nuevo los importes, fechas y porcentajes frente al original, especialmente en contratos escaneados.
Qué cubre la revisión, cómo se entregan los cambios sugeridos y cuándo recurrir a un abogado.
El agente lee todo el contrato, señala las cláusulas que son arriesgadas, desequilibradas o inusuales para tu parte del acuerdo, explica cada una en lenguaje sencillo y devuelve una copia anotada con propuestas de redacción. Las revisiones son más útiles cuando indicas quién eres y qué te preocupa: pago, propiedad intelectual, responsabilidad, rescisión. Trata el resultado como un primer análisis estructurado que te ayuda a formular mejores preguntas, no como una opinión legal. Mejor entrada: el archivo del contrato junto con tu rol, el contexto del acuerdo y las cláusulas que más te preocupan.
Ejemplo: Entrada: un acuerdo de servicios freelance de 14 páginas, revisado desde el punto de vista del autónomo con foco en pago y propiedad intelectual. Salida: una lista de cláusulas señaladas (como condiciones de pago a 90 días y una cesión amplia de propiedad intelectual) con explicaciones en lenguaje sencillo, propuestas de cambios y una copia anotada para descargar.
No. Es un primer análisis rápido que localiza cláusulas dignas de cuestionar y las explica en lenguaje sencillo. Para acuerdos de alto riesgo, usa el resultado para preparar una conversación con un abogado cualificado.
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